Oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús

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La pureza de las oraciones cristianas es perfecta para caminar por los senderos consagrados de la vida. Todas ellas incluyen la gran Palabra de Dios y están preparadas para recurrir a ellas en cualquier momento de nuestra vida. Un caso particular es para evitar las fuertes tentaciones de la vida.

Por ello, con la oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús encontrarás la fuerza necesaria para evadirte de la debilidad y caminar hacia una vida plena, donde el respeto sea el encargado de traer a tu vida la felicidad. Incluso, también puedes hacer uso de la oración al Sagrado Corazón de Jesús para rogarle en tus reflexiones cristianas y que interceda por ti.

Oración de consagración del Sagrado Corazón

Letra de la oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Descubre letra completa de la oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y pídele con todo fervor para que te ayude en tus momentos de debilidad o tentación. Además, si lo necesitas también puedes hacer uso de la oración a San Benito solicitando protección para que te ampare y aleje de las ilusiones del mundo y que te aproximen a las grandes alabanzas.

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu.
Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser;
mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas;
mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas;
mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación;
mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia;
mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo;
mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso;
mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección;
mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos;
y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho,
y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos.
Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú,
¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío.
Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza.
Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan;
te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré,
y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte.
Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo,
comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente,
dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra,
y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
Amén.